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LLYC eligió que MADRING se entendiera antes que fuera único: así se construye una marca sin nada acumulado

5 min de lectura
Fachada acristalada del recinto de IFEMA Madrid con su rótulo, y una carretera curva en primer plano

De todas las decisiones que LLYC tomó al construir la identidad de MADRING —el nuevo circuito de Fórmula 1 de Madrid—, la que más enseña es la del nombre. Y no por el nombre en sí, sino por lo que dicen que descartaron:

«Con el naming priorizamos la eficacia y la rotundidad internacional por encima de una singularidad forzada.»

Lo dice María Olivares, Brand Strategy Manager de LLYC, y es una frase que merece leerse dos veces: eligieron un nombre que se entendiera antes que un nombre que fuera único. MADRING es MAD —el código de Madrid— más RING, la palabra que en inglés nombra los circuitos.

Qué construyeron, elemento por elemento

  • Logotipo: líneas diagonales que forman un bloque visual macizo con sensación de movimiento. Pensado para transmitir energía de carrera y aguantar aplicaciones muy distintas.
  • Paleta: azul oscuro como base de contraste, más rojo y amarillo pálido. La referencia a la identidad española está ahí, pero reinterpretada en clave digital y sin reproducir la bandera.
  • Tipografía: una primaria extracondensada, con cursivas en dos direcciones, diseñada para funcionar en titulares grandes.
  • Sistema gráfico: líneas dinámicas que funcionan como texturas de circuito, con grosores variables mediante degradados, en referencia a las fuerzas G que soporta un piloto. Velocidad y curvas sin caer en el guiño automovilístico obvio.
  • El punto de partida: analizaron los 24 circuitos del Mundial de Fórmula 1 de 2025.
  • Diseño: LLYC en colaboración con el diseñador Jaime Vallhonrat.

El encargo no era una marca de evento

Aquí está la parte estratégica, y es la frase más útil de todo el caso:

«El verdadero reto no era diseñar la marca de un evento de tres días, sino construir un activo vivo, relevante 365 días al año.»

Eso explica por qué la identidad parece una marca y no un logotipo de carrera. Un Gran Premio dura tres días; la marca tiene que sostener patrocinios, negocio y comunicación los otros 362. Olivares lo enmarca en las dos audiencias que había que servir a la vez: la adrenalina del aficionado en la grada y, al mismo tiempo, ser «una propuesta irresistible para marcas, inversores y sector empresarial».

Es la diferencia entre diseñar para el fin de semana del evento y diseñar para el pitch deck de patrocinio que se manda en febrero.

Por qué esta decisión de naming es lo contrario del error caro

Esta semana hemos visto las dos caras de esto mismo. Una empresa española con quince años de autoridad de marca se cambió el nombre y perdió el 40 % de su tráfico orgánico. Otra, con 200 millones de clientes, retiró cuatro marcas de golpe y le sale barato porque consolidó hacia el nombre que ya tenía la señal.

MADRING está en el tercer caso: un nombre que no tiene absolutamente nada acumulado. Cero búsquedas, cero autoridad, cero reconocimiento. Y cuando partes de cero, la propiedad más valiosa de un nombre no es que sea original: es que se entienda sin que nadie te lo explique.

MAD + RING lo consigue en dos idiomas a la vez. Un nombre inventado y bonito habría necesitado años —y presupuesto— de explicación. Renunciar a la singularidad, aquí, es la decisión barata y correcta; es exactamente lo que no se puede deshacer después, como demuestra el caso de quien pagó el 40 %.

Lo que me llevaría a un brief de naming

  • Pregúntate primero cuánto tienes acumulado. Si tu nombre ya concentra la búsqueda, protégelo; si partes de cero, optimiza para comprensión inmediata y no para originalidad.
  • Diseña para el calendario largo, no para el hito. Si el activo tiene que vender patrocinio todo el año, la identidad se juzga en un dosier de enero, no en la traca del evento.
  • Lo nacional, por color y no por bandera. Referenciar el país sin reproducir su símbolo es un recurso que aquí funciona y que evita el problema de las marcas que se quedan atadas a una iconografía difícil de exportar.
  • Y la comprobación previa de siempre: a quién le hablas — aquí eran dos públicos con expectativas opuestas.

Lo que no se sabe

  • No hay fecha de presentación de la identidad en la información publicada, ni cuándo empezó el trabajo.
  • No se aclara si el nombre lo propuso LLYC o si salió de otro sitio y ellos lo desarrollaron. El texto los acredita en conjunto.
  • Sin cifras del proyecto: ni inversión, ni honorarios, ni número de rutas de naming exploradas.
  • Ni datos del circuito —aforo, longitud, fechas del Gran Premio— más allá de que tendrá «la curva con mayor peralte del mundo».

Del lado de las marcas que ya están construyendo alrededor del circuito tenemos escrito el caso de Doritos y su alianza global con la Fórmula 1. Y sobre qué cambia de verdad cuando una marca ya existe, los dos casos que apuntan al mismo sitio: Instagram cambió la tipografía y no el icono y 7UP cambió la receta y no el logotipo. Para la foto general del valor de marca, el ranking de las más valiosas.

La información y las citas de María Olivares proceden del reportaje publicado por Marketing Directo el 11 de septiembre de 2026, que no aparece marcado como contenido patrocinado. La lectura sobre el naming —renunciar a la singularidad cuando se parte de cero— es nuestra, no de LLYC. Los casos de Magnific y Anker con los que se compara los publicamos esta misma semana; la cifra del 40 % es de la propia compañía y sin verificación independiente. Foto de portada: «IFEMA Madrid», de Txemari (Navarra), bajo licencia CC BY-SA 4.0; el recinto de IFEMA es el entorno del futuro circuito y la imagen se usa de forma ilustrativa.

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