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Instagram no ha cambiado su icono: ha cambiado la tipografía, y que casi nadie lo haya entendido dice algo de la marca

4 min de lectura
Primer plano del icono de la aplicación de Instagram en la pantalla de un teléfono, con el degradado de colores y la cámara blanca

Instagram presentó el 13 de agosto su primer rediseño de identidad en más de diez años, y la reacción vino en dos oleadas: primero el ruido, y detrás la corrección. Porque lo que ha cambiado no es lo que casi todos los titulares en español dan a entender.

No es el icono. Es el logotipo de texto

El cuadradito con el degradado y la cámara sigue exactamente igual. Lo que se ha rediseñado es el logotipo de texto —la palabra «Instagram» escrita en la cabecera del feed—, que conservaba desde 2016 su tipografía manuscrita.

La prensa anglosajona lo dejó claro desde el principio: TechCrunch tituló «redesigned wordmark» y The Next Web fue más explícito todavía, «es una tipografía, no el icono de la app». En español se ha contado mayoritariamente como «Instagram cambia su logo», y cualquiera que lea eso piensa en el icono.

Vale la pena detenerse ahí, porque esa confusión es información: revela que identificamos la marca por el símbolo, que el logotipo de texto vivía en un segundo plano tan cómodo que casi nadie lo tenía consciente, y que basta tocarlo para descubrir que estaba ahí.

La burla no es resistencia al cambio: es legibilidad

La reacción en redes fue inmediata y burlona. Variety tituló que ya se estaban riendo, y el Times of India recogió el chiste que más ha circulado: que ahora se lee «Instogram».

Conviene distinguir dos cosas que se mezclan siempre que una marca conocida cambia algo:

  • «No me gusta» es una reacción estética, ruidosa, y casi siempre pasajera. Ocurre con cada rediseño y rara vez predice nada.
  • «Lo leo mal» es otra cosa. Es un problema funcional, se puede medir y no se arregla acostumbrándose.

Si una parte apreciable del público lee otra palabra al mirar tu nombre, ese no es un debate de gustos: es un defecto de ejecución tipográfica. Puede ser menor, puede afectar solo a ciertos tamaños o pantallas, pero merece medirse en vez de despacharse como nostalgia.

El argumento de la marca, y por qué sirve fuera de Instagram

La parte interesante no está en el logotipo, sino en el razonamiento. En una entrevista con la publicación de diseño It's Nice That, la creative director de brand design de Instagram, Christy Silva, lo explica así:

«Cuando eres una marca nueva, tienes que sobrecomunicar. Estás vendiendo constantemente la utilidad, explicando las funciones, intentando enseñarlo todo a la vez».

Instagram ya no necesita explicar qué es. Y ahí está la idea aprovechable para cualquiera: sobrecomunicar no es un estilo, es una etapa. Una marca joven no tiene más remedio que decirlo todo; una marca conocida puede permitirse decir menos, y esa contención es una señal de madurez, no de pereza.

La directora de brand design, Cynthia Pratomo, lo resume como «hacerse mayor», y añade la razón operativa: la plataforma ya no habla con una sola voz. «A veces serio, a veces alentador, a veces gamberro. Necesitábamos un sistema que soportara todo eso».

Es la diferencia entre un logotipo y un sistema: lo segundo tiene que aguantar campañas cuidadas al lado de fotos borrosas de un concierto y de memes, sin romperse.

Y una decisión que retrata el momento

El equipo dice ser consciente de que ahora mismo muchas marcas están usando lo analógico como atajo para decir «esto no lo ha hecho una IA». Y defiende que en su caso el lenguaje táctil del nuevo sistema —hojas de contacto, marcas de registro, anotaciones, un nuevo dispositivo de visor derivado de la cámara— no es una moda prestada.

«Eso no es una estética prestada. Es literalmente lo que pasa en nuestra plataforma cada día», dice Pratomo.

Sea cierto o no, la pregunta que deja es buena para cualquier marca que esté pensando en tirar de textura, grano y papel este año: ¿tienes derecho propio a ese lenguaje, o lo estás pidiendo prestado porque está de moda parecer humano? La respuesta se nota, y se nota rápido.

Una nota de transparencia: la entrevista con ambas responsables está publicada por It's Nice That en asociación con Meta, es decir, es contenido acordado con la marca. Las declaraciones son suyas y atribuidas, pero conviene leerlas sabiendo de dónde salen.

Qué me llevaría de aquí

  • Separa «no me gusta» de «lo leo mal». Lo primero se pasa; lo segundo se mide y se corrige.
  • Sobrecomunicar es una etapa, no un estilo. Si tu marca sigue explicándolo todo cuando ya la conocen, estás gastando espacio en algo resuelto.
  • Antes de abrazar lo analógico, comprueba si te pertenece. Este año va a haber mucha textura prestada, y el público distingue.
  • Un cambio de forma es reversible; uno de producto no. Por eso este rediseño, aunque haya generado más ruido, es una apuesta mucho menor de la que hizo 7UP esta semana con su receta.

Declaraciones de Christy Silva y Cynthia Pratomo tomadas de la entrevista publicada por It's Nice That el 13 de agosto de 2026, en asociación con Meta. El anuncio del rediseño es de esa misma fecha.

Para seguir: el rebranding que sí tocaba el producto cómo clasifica Instagram, según Instagram lo que OpenAI lanzó el mismo día.

Foto de portada: «Instagram app icon on smartphone screen», de Yuri Samoilov, bajo licencia CC BY 2.0. Muestra el icono, que es precisamente el elemento que no ha cambiado.

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