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Corea adelantó a Estados Unidos como exportador de cosmética, y Estados Unidos es su mayor cliente

3 min de lectura
Pasillo de la feria K-Beauty Expo Korea, con un gran cartel del evento y stands de marcas de cosmética llenos de visitantes

La cosmética coreana dejó de ser una tendencia de TikTok hace tiempo. En 2025, Corea del Sur exportó cosméticos por valor de 11.400 millones de dólares, según su Ministerio de Seguridad Alimentaria y Farmacéutica. Es un récord y la primera vez que se superan los 11.000 millones.

Sobre el crecimiento hay que ser preciso: las fuentes difieren. Korea Biomed y BeautyMatter lo sitúan en el 11,8% y Korea Herald en el 12,3%, marcándolo como estimado. En torno al 12%, entonces.

Los dos datos que cambian la historia

El primero: con esa cifra, Corea adelantó a Estados Unidos y pasó a ser el segundo exportador mundial de cosméticos. Decir simplemente «es el segundo» se queda corto; lo relevante es a quién desplazó.

El segundo, y es el bueno: Estados Unidos es al mismo tiempo su mayor cliente. Las ventas coreanas allí crecieron un 15% hasta 2.200 millones en 2025, desplazando a China como primer destino.

Es decir: Corea adelantó como exportador precisamente al país que más le compra. No le quitó cuota en terceros mercados; se la ganó dentro de casa.

Por qué funcionó: la cultura fue primero

La K-Beauty no llegó sola. Forma parte de la Hallyu —la ola coreana—, que exportó primero K-Pop, series, cine y gastronomía. Cuando la cosmética salió a vender, el consumidor occidental ya sabía qué era una rutina coreana, ya había visto la piel de sus ídolos y ya asociaba el país con un estándar estético.

Eso es lo transferible para cualquier marca: la demanda de categoría se construyó desde la cultura adyacente, no desde la publicidad del producto. Las rutinas de varios pasos, el double cleansing o la glass skin circularon como contenido antes que como argumento de venta.

Y el aparato comercial vino después: presencia en perfumerías occidentales de marcas como Cosrx, Laneige, Anua o Beauty of Joseon, pop-ups, celebridades y product placement en K-Dramas. Incluso ha creado empresas europeas alrededor: la alemana Yepoda facturó 65 millones de euros en 2024 vendiendo cosmética coreana.

La parte que casi nunca se cuenta

La Hallyu suele narrarse como un fenómeno espontáneo que el mundo descubrió. No lo fue del todo: hubo política pública detrás desde los años noventa. El propio ministerio responsable justificó su apoyo financiero a la ola cultural vinculándolo explícitamente a la economía exportadora del país, y la Hallyu pasó a ser materia de política de marca nación, turismo y comercio exterior.

Esto no le resta mérito al resultado, pero sí cambia qué es copiable. Una marca puede aprender el orden —cultura primero, producto después—; lo que no puede replicar es una estrategia cultural de Estado sostenida durante tres décadas.

Qué me llevaría de aquí

  • Si tu categoría no existe en la cabeza del consumidor, no la vendas: constrúyela. Ninguna campaña de producto habría enseñado a Occidente qué es el double cleansing; lo hicieron unas series y unos ídolos.
  • Cuidado con copiar casos que tienen un Estado detrás. Antes de aplicar un modelo de éxito, comprueba qué parte era marca y qué parte era política industrial.
  • Adelantar a tu mayor cliente es la mejor posición posible y la más frágil. Corea depende ahora del mercado al que acaba de superar; cualquier cambio arancelario ahí le pega dos veces.

Cifra de exportaciones de 2025 del Ministerio de Seguridad Alimentaria y Farmacéutica de Corea del Sur, recogida por Korea Herald, Korea Biomed y BeautyMatter; el porcentaje de crecimiento difiere entre esas fuentes (11,8% y 12,3%). Datos de marcas y de Yepoda recogidos por MarketingDirecto el 18 de agosto de 2026. El respaldo público a la Hallyu está documentado en la literatura académica sobre política cultural coreana.

Para seguir: cómo se mide hoy la influencia de una marca en redes qué marcas de moda recomiendan ya los asistentes de IA el otro frente del comercio asiático en Europa.

Foto de portada: «K-Beauty Expo Korea», de Kintexsw, bajo licencia CC BY-SA 4.0.

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