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Más del 40% de los textos largos de LinkedIn salen marcados como escritos por IA, y el problema no es que te pillen

4 min de lectura
Cartel corporativo de LinkedIn con su logotipo azul frente al edificio acristalado de su sede en Sunnyvale, California

Que hay mucho texto escrito con inteligencia artificial en las redes profesionales es una sospecha compartida. Ponerle número es más difícil, y en julio la empresa de detección Pangram publicó el intento más ambicioso hasta la fecha: un análisis de más de un millón de publicaciones.

El titular es contundente: más del 40% de los textos largos de LinkedIn salen marcados como enteramente generados con IA. Pero antes de citarlo en una presentación, conviene entender de dónde sale.

Los números

  • 13,8% es la tasa media de IA en todo lo analizado.
  • 25,72% de los textos de más de 250 palabras aparecen como enteramente generados con IA: uno de cada cuatro.
  • LinkedIn es la plataforma más saturada: más del 40% en formato largo, y dos tercios de todo el contenido marcado como IA salió de ahí.
  • En X, mirando artículos, 23,9% figura como enteramente de IA y otro 22,9% como mixto: solo el 53,2% aparece como enteramente humano.
  • Substack es la excepción interesante: allí lo más largo no es más artificial, aunque aun así un 21,9% sale como IA o asistido.

El patrón general: en cuatro de cada cinco plataformas, cuanto más largo es el texto, más probable es que lo haya escrito una máquina. Tiene lógica: el formato largo es justo donde escribir cuesta tiempo.

Tres advertencias antes de usar este dato

Ninguna invalida el estudio, pero las tres cambian cómo hay que citarlo:

  • La muestra no es aleatoria, y lo dice la propia Pangram. Los datos salen de su extensión de Chrome, de usuarios que aceptaron voluntariamente compartir sus escaneos. Es decir: gente que instaló un detector de IA porque ya sospechaba, escaneando lo que le llamó la atención. Eso no es una radiografía de LinkedIn; es una radiografía de lo que miran los que desconfían.
  • Pangram vende detección de inteligencia artificial. Que el hallazgo sea «hay muchísima IA» favorece directamente a su negocio. No lo descalifica, pero conviene decirlo.
  • «Marcado» no es «probado». La compañía declara una tasa de falsos positivos del 0,01%, pero es su propia cifra y la fiabilidad de los detectores de IA está discutida en el sector.

Con eso puesto, el orden de magnitud sigue siendo útil: no sabemos si es el 40% exacto, pero sí que el formato largo en LinkedIn está lleno.

Y aquí está lo que de verdad importa para una marca

La reacción instintiva ante estos datos es preocuparse por que te detecten. Es la preocupación equivocada.

Un estudio global de DoubleVerify con 22.000 consumidores encontró dos cosas que, puestas junto a este 40%, ordenan el problema:

  • El 56% admite que no sabe identificar con constancia el contenido generado con IA. O sea: el público no te va a pillar.
  • El 42% penaliza a la marca cuando percibe un anuncio de IA de baja calidad, y solo el 40% premia uno bien hecho.

Súmelo: el riesgo no es que te detecten, es que no te distingan. Publicar un texto largo, correcto y genérico en LinkedIn no te expone a que alguien descubra que lo escribió una máquina; te expone a algo peor, que es parecerte al 40% restante y no dejar ninguna huella.

Qué haría yo con esto

  • En LinkedIn, lo largo y genérico ya no diferencia. Si va a publicar formato largo, que lleve algo que una máquina no tiene: un dato propio, un caso con cifras, una opinión que se pueda discutir.
  • Deje de optimizar para no parecer IA y optimice para no parecer intercambiable. Es el mismo esfuerzo con otro objetivo.
  • Cite el 40% con su asterisco. Si lo lleva a un comité sin explicar que la muestra viene de usuarios de un detector, alguien lo comprobará y perderá usted la discusión.

Datos del informe «AI Content Is Everywhere on Social Media, Especially LinkedIn», publicado por Pangram el 9 de julio de 2026 y firmado por Max Spero, basado en los escaneos compartidos voluntariamente por usuarios de su extensión de navegador.

Para seguir: lo que la propia LinkedIn decidió hacer con el contenido genérico qué penaliza de verdad el consumidor por qué cada vez cuesta más distinguir lo generado con IA.

Foto de portada: «LinkedIn Headquarters Sunnyvale», de LPS.1, en dominio público.

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