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Converse pide disculpas por un anuncio con Karina que miles de personas leyeron como una alusión al Ku Klux Klan

4 min de lectura
Fachada de una tienda Converse con el logotipo de la marca y su estrella sobre el escaparate

Converse ha pedido disculpas públicamente por una de las imágenes de su campaña del Chuck 70 X protagonizada por KARINA, integrante del grupo surcoreano aespa, después de que miles de personas señalaran que su composición evocaba la capucha de un miembro del Ku Klux Klan y, en segundo plano, un linchamiento.

La disculpa la adelantó WWD y la compañía la hizo llegar después a otros medios. Es, en lo formal, el tipo de respuesta que los manuales piden: rápida, sin condicionales y sin discutir con quien se sintió ofendido.

Qué se ve en la imagen, y por qué se leyó así

La campaña se titula «Stars Align With KARINA» y se lanzó globalmente el 27 de agosto. Su idea creativa es directa: proyectar la estrella de cinco puntas del logotipo sobre la artista y su ropa, en varias piezas distintas.

En la imagen cuestionada —publicada en el perfil de Threads de la marca el 3 de septiembre— KARINA aparece con una falda blanca de gran volumen, y la sombra de esa estrella le cruza el cuerpo: una de las puntas asciende por la tela clara y dibuja un triángulo que remata en pico. La artista sostiene además un segundo par de zapatillas que, con el brazo en sombra, quedan colgando junto a esa forma.

La lectura se extendió en horas. La actriz Yvette Nicole Brown la condensó en una pregunta de cinco palabras —«That's a lynching, yes?»— y a partir de ahí el hilo se llenó de llamados al boicot.

No todo el mundo vio lo mismo, y conviene decirlo: el debate se partió entre quienes consideraron la imagen abiertamente racista y quienes vieron una coincidencia visual desafortunada. Nadie ha acreditado que hubiera intención detrás, y la propia respuesta de la marca se sitúa en el terreno del error, no del propósito.

Qué dijo exactamente la marca

«Lo sentimos. Entendemos por qué esta imagen resulta profundamente molesta y reconocemos que nos equivocamos. La hemos retirado de nuestros canales y estamos trabajando para eliminarla de todos los lugares donde apareció. Esto no debería haber ocurrido, y lo haremos mejor.»

Merece una precisión de alcance, porque es donde suele torcerse la cobertura: lo que consta es que la propia compañía afirma haber retirado esa imagen de sus canales. No hay confirmación independiente sobre el resto de las piezas ni sobre los soportes de terceros donde llegó a aparecer.

Mientras tanto, una segunda creatividad —la colaboración con la marca francesa Palmes, publicada el 14 de septiembre— quedó arrastrada por la misma corriente de comentarios, ya con el foco puesto sobre la marca.

Qué deja para quien gestiona marcas

  • La revisión no puede quedarse en el mensaje. Aquí no falló un claim ni un titular: falló una sombra. Las listas de comprobación que solo leen el texto no habrían detenido esta pieza.
  • El tiempo de reacción se mide en días, no en semanas. Entre la publicación y la disculpa pasaron más de dos semanas, con la conversación ya instalada y una segunda pieza dentro de ella.
  • La disculpa nombró el daño, no la intención. «Reconocemos que nos equivocamos» evita el clásico «sentimos que alguien se haya sentido», que es el que suele reactivar el enfado.
  • El embajador entra en la ecuación sin comerlo ni beberlo. La artista no decide la iluminación de una campaña, pero su imagen queda asociada al resultado. Es exactamente el pasivo reputacional de un embajador, solo que en dirección contraria a la habitual.

No es un caso aislado

El patrón se repite con una regularidad que ya no sorprende: una pieza pasa todos los filtros internos, el público ve algo que nadie en la sala vio, y la marca acaba explicándose. Lo vimos en la crisis del audio filtrado de Campbell's y también cuando una campaña de cosméticos bajo polémica obligó a rehacer el discurso sobre la marcha.

La diferencia entre un tropiezo y una herida duradera casi nunca está en la pieza, sino en lo que viene después: cómo se gestiona una crisis de confianza cuando el público ya ha decidido qué está mirando.

Las citas y el detalle de las piezas proceden de la cobertura de Adweek del 18 de septiembre de 2026, que reproduce el comunicado íntegro, y de la información de Yahoo/theGrio del mismo día, que aporta la fecha de lanzamiento global y la descripción de la imagen. La primicia de la respuesta corresponde a WWD. No se ha localizado vídeo oficial del anuncio.

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