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Construimos demanda para una marca que no era nuestra: cuatro errores de estrategia

5 min de lectura
Almacén con sistema de racks y palés apilados, con una carretilla elevadora en primer plano

Contenido con enlace patrocinado. El texto es del autor; el enlace final es comercial y está marcado como tal.

Hay un tipo de éxito comercial que se siente muy bien y no construye nada: vender mucho de algo que no te pertenece. Lo aprendí en Houston, con piezas de escape para camión.

Un nicho que sí existía

Retomamos el contacto con un fabricante mexicano al que mi padre le había comprado años atrás. Cuando les dijimos que queríamos venderlos en Estados Unidos se emocionaron: no tenían un solo cliente allá. Nos mandaron su catálogo de inmediato.

Al revisarlo encontré lo interesante. No estaba en las piezas universales, donde todo el mundo compite, sino en unas piezas especializadas, para aplicaciones muy puntuales de ciertos modelos de camión. En Estados Unidos esas piezas solo se conseguían en las agencias, carísimas y con poquísima competencia.

Ahí empezamos. En el taller pusimos una política sencilla: ninguna pieza usada se tira a la basura si todavía no tenemos desarrollada nuestra versión. Así fue creciendo la colección, pieza por pieza.

Y funcionó. Con el tiempo nos hicimos de cierta fama en Houston: si alguien necesitaba una pieza rara, difícil de conseguir, seguramente nosotros la teníamos. Había veces en que ni las agencias ni los distribuidores grandes la tenían en existencia y debían ordenarla.

El fabricante estaba feliz desarrollando piezas nuevas para nosotros. Nos regalaban la muestra inicial, nos apoyaban con imágenes, contratamos a un diseñador para armar un catálogo formal y empezamos a pensar en vender a distribuidores de otras ciudades.

En términos de marketing, habíamos hecho el trabajo difícil: encontramos un nicho desatendido, construimos surtido, ganamos reputación y creamos demanda donde antes no había.

Lo que no habíamos hecho

Un distribuidor que ese mismo fabricante tenía en México decidió abrir su propia tienda en Houston. Contactó a la fábrica directamente y la fábrica nos avisó de sus planes.

Nos quejamos, por supuesto. Habíamos acordado que nosotros seríamos los exclusivos en Estados Unidos. Pero ese acuerdo existía solo de palabra, y ese distribuidor representaba ventas grandes en México. No podían negarse a atenderlo.

Y le dieron nuestro catálogo. No el suyo: el que nosotros habíamos armado pieza por pieza.

El fabricante creyó que nos protegía vendiéndole un 10 o 15% más caro. No alcanzó ni de cerca. El nuevo competidor entró a Houston con una política de precios agresiva, ganando dos o tres dólares por unidad donde nosotros manteníamos márgenes razonables, dispuesto a perder dinero para ganar mercado, tal como ya le había funcionado en México.

Ese enfoque en Estados Unidos no se sostiene. Aquí la estructura de costos fijos —rentas, sueldos, seguros, licencias, marketing— exige márgenes más altos. No estábamos compitiendo en igualdad de condiciones.

Cortamos la relación. El inventario lo rematamos o lo tiramos.

Cuatro errores que sí eran de marketing

Durante mucho tiempo conté esta historia como una traición del fabricante. No lo era. Los errores fueron nuestros y casi todos eran de estrategia comercial, no de operación.

  • Confundimos un acuerdo verbal con una posición. La exclusividad que no está por escrito no es una ventaja competitiva: es una expectativa. Y toda exclusividad, aun escrita, es temporal. Lo que debe negociarse no es solo el «sí», sino hasta cuándo, bajo qué condiciones termina y qué protección hay mientras dura.
  • Regalamos el desarrollo de producto. No cobramos por identificar, especificar y validar las piezas que faltaban en el mercado. Ese trabajo era investigación de mercado pagada por nosotros, y el único que se quedó con el activo fue el fabricante: cuando dejamos de distribuir, siguió vendiéndolas a otros.
  • Construimos marca ajena. Invertimos años en posicionar un nombre que no era nuestro. Si el mercado estadounidense no conoce todavía esa marca, prefiero que la marca sea mía. Registrar y proteger un nombre propio es un trámite comparativamente barato frente a lo que cuesta descubrir que no lo hiciste.
  • Cuidamos el margen y no el flujo. Y aquí va la parte que más me costó entender: el dinero no se perdió el día que tiramos el inventario. Se perdió meses o años antes, cuando salió de la caja para comprarlo. Tirarlo solo fue el momento en que la contabilidad lo reconoció.

La pregunta que conviene hacerse antes

Si estás construyendo presencia comercial en Estados Unidos con un producto que fabrica alguien más, la pregunta no es cuánto vas a vender este año. Es esta:

Si mañana el fabricante decide vender también a otro, ¿qué me queda?

Si la respuesta es «mi relación con los clientes, mi marca, mi catálogo propio, mi contrato», tienes una posición. Si la respuesta es «mi entusiasmo y mi inventario», tienes una operación prestada.

Cuatro cosas que hoy resuelvo antes de mover un dólar

  1. Todo por escrito: contrato, carta de intención o al menos un correo que fije las reglas.
  2. Exclusividad con plazo, condiciones de término y contraprestación clara.
  3. Desarrollo de producto pagado o con uso exclusivo cedido a mi operación.
  4. Marca propia registrada en el país donde voy a construir la demanda.

No es burocracia. Es la diferencia entre construir un activo y rentar uno. Y conecta con algo que ya hemos tratado aquí: comprar un negocio con ventas no es comprar un motor de adquisición, porque lo que decide el valor es qué queda a tu nombre cuando cambian las condiciones.

Antes de invertir en marketing, ordena el caso

La mayoría de los proyectos que he visto fracasar en Estados Unidos no fracasaron por el producto, el precio ni el empaque. Fracasaron por decisiones que se tomaron rápido y sin escribir.

Si estás evaluando entrar, ampliar o comprar una operación en Estados Unidos, ordena primero objetivos, capital, papel que vas a jugar y qué activo quedará a tu nombre.

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Sobre el autor

Edmundo Treviño asesora a compradores e inversionistas en adquisiciones de empresas y estrategia de crecimiento en Estados Unidos. Nota de MarketingHoy: el autor ofrece servicios profesionales relacionados con lo que aquí describe, y el enlace de esta pieza es patrocinado.

Este artículo es una experiencia personal con fines educativos y no constituye asesoría legal, fiscal, migratoria ni de inversión. Cada operación, contrato y registro debe revisarse con los profesionales correspondientes.

Fuentes

Foto: Axisadman, Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.

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