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Cómo hacer accesible una campaña en vídeo (y por qué la ley no te obliga, aunque te digan lo contrario)

4 min de lectura
Un hombre habla en un atril durante un acto público mientras una intérprete de lengua de signos traduce a su lado

Si buscas «obligación legal accesibilidad publicidad» vas a encontrar decenas de artículos avisándote de que la normativa europea te obliga a hacer accesibles tus campañas. Es falso. Lo hemos comprobado en los dos textos legales, y ninguno de los dos cubre la publicidad.

Lo interesante es lo que sale de ahí: como nadie te obliga, hacerlo deja de ser cumplimiento y pasa a ser una decisión de marca.

Lo que dicen las dos normas que siempre se citan

1. La Directiva (UE) 2019/882, conocida como European Accessibility Act, aplicable desde el 28 de junio de 2025.

Su artículo 2 es una lista cerrada. Cubre estos productos: equipos informáticos de consumo y sus sistemas operativos, terminales de pago y de autoservicio —cajeros, máquinas de billetes, quioscos—, terminales de comunicaciones electrónicas, terminales de servicios audiovisuales y lectores electrónicos. Y estos servicios: comunicaciones electrónicas, acceso a contenidos audiovisuales, transporte de viajeros, banca para consumidores, libros electrónicos y comercio electrónico.

La publicidad no aparece. Ni como producto ni como servicio.

2. La Ley 13/2022 General de Comunicación Audiovisual, en España. Sus artículos 52 y 53 imponen obligaciones de accesibilidad a los prestadores de televisión lineal, servicios a petición y radio. Pero lo hacen sobre «los programas», y la ley distingue programas de comunicaciones comerciales en todo su articulado.

Conclusión, y conviene decirla sin rodeos: la obligación recae sobre la interfaz de la plataforma y sobre la programación. Nunca sobre la creatividad del anuncio. Un spot puede ser completamente inaccesible y estar dentro de la ley.

Dos matices para no contarlo mal. Los servicios que dan acceso a contenidos audiovisuales están en el EAA: la plataforma tiene obligaciones, el anunciante no. Y las cuotas concretas de subtitulado y audiodescripción de la Ley 13/2022 viven en su reglamento de desarrollo, que no hemos consultado: por eso aquí no damos porcentajes.

Entonces, ¿por qué hacerlo?

Porque el mejor anuncio del año lo hizo, y nadie se lo pidió.

«I'm Not Remarkable» —«No soy excepcional» en España—, la pieza de Apple sobre accesibilidad, ganó el Emmy a mejor comercial el 6 de septiembre de 2026. Y no solo habla de accesibilidad: está producida para ser accesible. La ficha oficial del vídeo en el canal de Apple España lo dice literal:

«Para activar las audiodescripciones, haz clic en el icono Ajustes (en forma de engranaje) y selecciona la pista de audio descriptiva.»

Una pista de audiodescripción seleccionable dentro del reproductor. Subtítulos. Y una transcripción accesible publicada aparte. Ninguna de las tres cosas se las exigía nadie.

La lista, que es lo que te puedes llevar

Cinco cosas concretas, ordenadas de más a menos esfuerzo:

  • Pista de audiodescripción dentro del propio vídeo, seleccionable en el reproductor. No un archivo aparte que nadie encuentra. Es lo más caro de las cinco y lo que más diferencia.
  • Subtítulos reales, escritos y revisados. No los automáticos de la plataforma, que confunden nombres de marca con una fiabilidad notable.
  • Transcripción publicada y enlazada desde la descripción. Cuesta casi nada y de paso es texto indexable.
  • Contraste y tamaño en los rótulos. Si tu claim se lee mal en un móvil al sol, tampoco se lee bien con baja visión.
  • Personas con discapacidad en pantalla, como protagonistas y no como recurso emotivo. Esto no es accesibilidad técnica, es representación — y es lo que separa la campaña de Apple de un ejercicio de cumplimiento.

Y una razón que no es moral

Los cuatro primeros puntos producen activos que la plataforma puede leer: transcripción, subtítulos, texto estructurado. En un momento en que la capa que decide qué se muestra es cada vez más una máquina —lo estamos viendo en buscadores y en agentes—, tener el contenido en texto no es solo cortesía con quien no oye. Es hacerlo legible para quien no ve de otra manera.

Es el mismo cálculo que hay detrás de adaptar formatos cuando cambia el consumo, como cuando las plataformas grandes se pasaron al vídeo vertical: no se hace por gusto estético, se hace porque cambia quién y cómo consume.

Por dónde empezar si nunca lo has hecho

Por los subtítulos y la transcripción de la próxima pieza, no de todo el archivo. Son las dos de la lista que puede hacer cualquier equipo esta semana, sin presupuesto adicional y sin volver a rodar.

La audiodescripción llega después, y solo tiene sentido en piezas que vayan a vivir mucho tiempo. Para una campaña de dos semanas es un gasto difícil de defender; para una pieza de marca que va a estar años en tu canal, no.

Y antes de nada, la pregunta previa de siempre: a quién le hablas. Si tu público incluye a mayores de 60 —y casi siempre incluye—, la accesibilidad deja de ser un asunto de minorías: la pérdida auditiva y de visión llega a casi todo el mundo si vive lo suficiente.

Fuentes consultadas el 8 de septiembre de 2026: texto de la Directiva (UE) 2019/882 en EUR-Lex, artículo 2 (ámbito de aplicación); y Ley 13/2022 General de Comunicación Audiovisual en el BOE, artículos 52 y 53. Los datos de la campaña de Apple proceden de la ficha oficial del vídeo en el canal de Apple España. Foto de portada: acto público con intérprete de lengua de signos, de John Robert McPherson, bajo licencia CC0.

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