Las autoridades italianas han dictado un control judicial urgente sobre Foodinho, la filial italiana de la empresa de reparto Glovo. La medida, emitida por la Fiscalía de Milán, surge por presuntas prácticas de «caporalato digital» y explotación laboral de los repartidores. Esta decisión, reportada entre el 9 y el 10 de febrero de 2026, implica la designación de un administrador judicial para supervisar la compañía.
La intervención judicial se enfoca en las condiciones laborales de los repartidores de Glovo en Italia. Se estima que unas 40.000 personas trabajan como repartidores para la plataforma a nivel nacional, con aproximadamente 2.000 en la ciudad de Milán. Las acusaciones incluyen el pago de salarios por debajo de la línea de pobreza y de los acuerdos colectivos vigentes. Asimismo, se menciona un supuesto uso de algoritmos para la gestión y control de turnos y rendimiento de los trabajadores.
En el marco de esta investigación, Oscar Pierre Miquel, quien ejerce como presidente y administrador único de Foodinho, se encuentra bajo investigación. La noticia, difundida por diversos medios italianos y agencias como ANSA y Repubblica, subraya que el administrador judicial tendrá la tarea de supervisar la gestión de la empresa para regularizar la situación laboral de sus repartidores. A pesar de la medida judicial, la plataforma de Glovo continuará sus operaciones en Italia bajo esta supervisión.